|
- Capitán Martín Zúñiga -
|
|
Nació en un barco, así que no
siente más patria que la Mar. Martín Zúñiga se ve
empujado por un
Destino al que, sin embargo, no cesa de combatir. Esa fue su vida: una
lucha continua contra sí mismo. Huérfano desde la niñez, fue criado por
su tío, marino mercante en La Habana. Con dieciocho años ingresó en la
Escuela Naval de Barcelona, donde en pocos años logró el título de
piloto de vela. De regreso a una Cuba en la que ya asomaba el ocaso de
la dominación española, trabajó en el contrabando con su tío hasta que
éste falleció. El primer tomo de las memorias de Zúñiga transcurre en
1888, cuando tuvo que hacer frente a las deudas de su tío, contraídas
con el armador Juan Antonio Capote. Zúñiga es un libertario que habría
hecho buenas migas con tipos como Corto Maltés o Jack London. |
|
|
-
El Inca
- |
|
Cuando conoció a Zúñiga, hacía unos cuarenta años que El Inca naciera
en algún lugar remoto de Perú,
hijo de una india y de padre de origen
europeo.
Desde muy joven vagabundeó por Suramérica, cazando esclavos en las
islas del pacífico y en el Amazonas, para los caucheros brasileños. También
pasó una temporada por los mares de Oriente, donde llegó a obtener el
pomposo título de Capitán de la Marina Real de Assiam, una insignificante
sultanía malaya. A pesar de esto, sus conocimientos navales no son muy
profundos. Antes de llegar a La Habana prosperó en Haití, de donde
finalmente tuvo que huir. Es un asesino, un tipo sin escrúpulos que no se detiene ante nada
para lograr sus objetivos. A pesar de sus dispares personalidades, su
destino parece anclado al del capitán Zúñiga. Como curiosidad: este
personaje tuvo el rostro de Anthony Quinn desde su creación. |
|
- Cecilia - |
|
" Todo en ella
aparentaba ser frágil y delicado. Menuda y de buena figura, suave
cabello negro enmarcaba el rostro de altos pómulos, fina nariz y labios
gruesos. Acaso fueran estos la única evidencia de que, por las venas de
la muchacha de piel trigueña, corría sangre de antiguos esclavos. Pero
donde se dejaba entrever algo de su escondida fuerza interior era en los
ojos. Protegidos por largas pestañas, aquellos ojos negros miraban la
inmensidad de la vida con un sereno sosiego, contagioso para quienes la
rodearan. La tranquilidad que tan solo puede proporcionar un alma
limpia.". |
|
- Keith Harris - |
|
Dejó Texas a los quince años, formando parte de una banda de forajidos con
quienes cruzó Río
Grande. Veinte años después, cuando se encuentra con Zúñiga, ha sido pistolero a sueldo, ladrón de bancos y guardaespaldas en
Argentina, Chile, Venezuela y Colombia. De sus antiguos compañeros de
banda, sólo él sigue vivo. Pertenece a un mundo caduco, igual que el
capitán Zúñiga y El Inca. Empuñando sus colt con una frialdad inhumana,
se busca la vida por los rincones del trópico, hasta que tropiece con la
bala que el Diablo le tenga reservada. Igual que El Inca tiene su sosias
cinematrográfico, el pistolero siempre tuvo el rostro del actor Richard
Harris y algo de la personalidad del guitarrista de los Stones, Keith
Richards. |
|