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LA ÉPOCA
El Desafío, Memorias de un Filibustero.
Editorial Noray, 2006.
El ocaso de una
potencia y el final de los hijos del viento.
En
El
Desafío se citan dos mundos en sus postrimerías: la situación de España
como potencia mundial y la navegación a vela. En 1888, los Estados
Unidos de América habían concluido la anexión de las Naciones Indias
tras el calculado genocidio indígena y pugnaban por
ampliar sus fronteras y establecerse entre las potencias mundiales.
España, una vieja gloria que aun conservaba la valiosa isla de Cuba,
serviría a los estadounidenses para lograr su propósito. Esta es, sin
duda, una época fascinante desde el punto de vista Histórico y por eso
la elegí para ambientar la novela. Además, la navegación a vapor
desterraba casi definitivamente a los hijos del viento, pilotos de vela
como Zúñiga que debían reciclarse o malvivir con sus veleros.
La España de 1888
era patética. Tres
cuartas partes de población analfabeta y algo más de hundidos en la
miseria
dan la medida del alcance del país. En la metrópoli, la opinión pública
no creía que Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas pudieran levantarse
en armas contra la madre patria. Los Estados Unidos, una nueva potencia
mundial irrumpían con fuerza y su carta de presentación sería apropiarse
de las últimas colonias del caduco imperio español. Además, colaboraron
la cicatería de los políticos españoles, la corrupción de la Corona, los
comerciantes y los militares, algo que aun se prolongaría hasta el
desastre marroquí de 1921. Ninguna nación europea acudió a la llamada de
auxilio, en correspondencia con la neutralidad mantenida
durante las guerras del siglo XIX, así que el destino colonial de España estaba escrito
sin remisión.
Los escenarios
La Habana, ¿qué más se puede escribir sobre esta
ciudad maravillosa?. La belleza no necesita descripción. Elegí esta
ciudad por la relación que la vinculó con mi familia a finales del siglo
XIX.

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La República de
Costaguana
El que fuera Estado más pequeño de toda América se mantuvo independiente
hasta el año 1892, cuando pasó a formar parte del territorio colonial de
la Honduras Británica, actual Estado de Belize. Su constitución tuvo
lugar tras la independencia mejicana de la corona española, en 1821, y
durante sus años de existencia siempre se mantuvo gobernada por dicta dores
vinculados al negocio de las maderas y, en algún caso, de la exportación
de plátanos. Quizá por su reducido tamaño, su escasa importancia
política y su encajonamiento natural entre los ríos Tigre y Hondo, en
algunos planos de la época ni siquiera figura. Tuve ocasión de
descubrirla gracias a las sugerencias de mi buen amigo Joseph
Korzeniowski, quien me puso en contacto con Juan Bautista Nostromo, uno
de los hombres más influyentes de la región y conocedor de todos sus
secretos. En noviembre de 1891 las tropas británicas cruzaron el Río
Tigre para apoyar al opositor General Zanetti en la guerra que sostenía
contra el Presidente Rosales. Los británicos llevaron al General a
ocupar el palacio presidencial en Santa Marta, la capital, pero en abril
de 1892, dos meses después del fusilamiento de Rosales, disolvieron el
gobierno y se anexionaron el pequeño país, borrando de todos los mapas y
para siempre a la República de Costaguana.
Belice
El actual Estado independiente de Belice limita al norte y noroeste con
México, al este con el Caribe y al sur y oeste con Guatemala. Hasta 1973
fue conocido como Honduras Británica. En la época que Zúñiga visitó por
primera vez la colonia su historia y la de sus escasos habitantes se
desarrollaba como la narra el capitán. La llamada ley de "Amos y Sirvientes” de
1885 imponía una pena de tres meses de trabajos forzados por faltar un
día al trabajo o por desobedecer a un patrón o a un supervisor. Además
de injustas, estas leyes eran aplicadas de manera totalmente arbitraria
en beneficio de los británicos. Así, las
rebeliones de los trabajadores de la madera fueron tan continuas como
duramente abortadas por las autoridades, siendo digno de mencionar el
levantamiento de 1894, liderado por John Alexander Tom.
La marina reprimió la revuelta obligando a los líderes a huir hacia la
frontera mejicana, ante la falta de garantías para lograr un juicio
justo. En 1981, tras años demorándose por parte de la metrópoli, el país
consiguió la independencia formal. El avance de los tiempos ha hecho
evolucionar muy poco los esfuerzos de las grandes compañías por mejorar
la situación de sus trabajadores en la zona y los garifunas siguen
siendo un pueblo que lucha por salir de la marginación.
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CRÍTICAS
Manuel Pecellín para diario Hoy
"A la habilidad para construir
un relato del que resulta difícil sustraerse, el
extremeño une riqueza lingüística, prosa depurada y muy
ágil, acierto en los caracteres, propiedad y
verosimilitud".
Lalo Mayo para La Voz de Galicia
"Posee elementos
incluso para seguir con honor la estela de los Bolitho,
Aubrey, Hornblower y demás capitanes ingleses que tantos
éxitos han cosechado para la Marina Real inglesa (aunque no
fueran tantos en la Historia) y, sobre todo, para las
editoriales que los han popularizado."
Revista General de Marina
"Esperamos que no tarde en deleitarnos con una segunda parte
de esta fantástica historia de aventuras"
RESEÑAS
El
Periódico de Catalunya.
La Vanguardia
Diario El Mundo
Revista náutica Yate
El Astillero
Eldígoras.com
Extremadura.com
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